3 jul. 2009


Siempre que llovió, paró. ¿Por qué decimos esto? Es una forma de decir que el mal va a pasar. El mal puede pasar o no. Siendo realistas... La lluvia puede parar, el mal pasar. ¿Qué pasa ahora si la lluvia para, pero se nubla? ¿..Y si la lluvia para, y después viene una tormenta? Sabemos que alguna vez tiene que volver a salir el sol. Pero... ¿qué pasa si en el resto del día no sale? ¿Si se hace de noche? ¿Si sigue lloviendo? ¿Qué hacemos? Puede pasar mucho tiempo para que vuelva a salir el sol. Realmente, cuando menos lo esperamos es cuando sale. Esperamos que salga el sol, pero mientras, nos perdemos una lluvia. Y podemos llegar a disfrutarla. Nunca sabemos que puede llegar a pasar. Sabemos posibilidades, imaginamos posibilidades. Pero nunca tenemos la certeza de que va a pasar. Queremos que se repitan cosas que ya vivimos. Vivimos lluvia, después sol, y después de un tiempito, vuelve la lluvia. Pero que pasa, nos olvidamos de la lluvia previa al sol. Y nos lamentamos de esta lluvia. Sólo vemos ese tiempo de sol, que nos hizo felices algún día. Las cosas pueden ser iguales, pueden ser distintas. Nunca se repiten iguales. Sólo hay que saber sobrevivir a la tormenta, a la lluvia o lo que sea. Hay que saber esperar; saber que el tiempo puede ser en cualquier momento. Siempre va a hacerse de noche, va a llover. Porque así es la vida. De todo mal, aprendemos. Es inevitable; el sol, va a salir otra vez.

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