8 dic. 2009

Jugar con fuego


De un tiempo perdido, a esta parte esta noche ha venido un recuerdo encontrado, para quedarse conmigo.
De un tiempo lejano, a esta parte, ha venido esta noche otro recuerdo prohibido, olvidado en el olvido. Sentimentalmente para remediarlo, voy a quedarme contigo para siempre; pero puede que te encuentre últimamente, entre tanto me confundo con la gente. Sentimentalmente nuestro, por ahora, es el nido que el olvido ha destruido; y si el viento me devuelve a tus orillas, serenamente, será dormido...
De un tiempo lejano a esta parte ha venido perdido, sin tocarme la puerta, recuerdo entrometido. De un tiempo olvidado, ha venido un recuerdo mojado. De una tarde de lluvia, de tu pelo enredado.
Como siempre que se cambian los papeles, voy a quedarme dormido en tu cintura. Y si me despierta el día presumido, déjame quedarme un poco en las alturas.  
¿Para qué contar el tiempo que nos queda?  
¿Para qué contar el tiempo que se ha ido? 
Si vivir es un regalo y un presente;
mitad despierto, mitad dormido; 
mitad abierto, mitad cerrado.
Sólo sé que no sé nada de tu vida, sólo me colgué una vez en el pasado. Presenté mis credenciales a tu risa, y me clavaste una lanza en el costado. Creo que no te dejé jugar con fuego, sólo nos dijimos cosas al oído. Y si un día te encontrare una mañana, será posible, será dormido; será posible, será dormido.

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