25 ene. 2017

19/1

Tan lento y tan rápido.
Suelo encontrar comparaciones, metaforas, y todas esas cosas raras, ejemplos para explicar lo que me pasa.
Pero no los encuentro. No sé describir qué me hacés.
Te escribo porque me encantaría que algún dia puedas leerme. Así, auténtica.
Soy más auténtica cuando escribo. O con mi cara.
De todos modos, sé que me leés. A veces me faltan las palabras, pero puedo mirarte y dejar que me entiendas. Siempre pensé que la transparencia se me hacía defecto, que me hacía ver débil ante los otros; incluso ante vos.
Siempre tuve miedo de amar, ser completamente transparente. De darme. Porque eso puede implicar que el otro se vaya.
Por algún lado, hace un tiempo, escribí que me llené de cerrojos, para que nadie entre en ese lugarcito que me armé para estar sola, cómoda y 'tranquila', (qué mejor que citarte) pero me olvide que sos cerrajero. Y descubro que te gusta ver el interior. Desarmar y conocer lo que hay adentro. Abrir lo que parece imposible. Ser paciente y tomarte el tiempo para lo que queres lograr.
Asi sos conmigo. Te tomas el tiempo para entenderme. Para descongelarme. Para ir entrando. Supiste que tan rápido me daba miedo. Y una vez que entraste, quiero que sepas que tenes un lugar. Que ya no tengo miedo de que me mires y puedas leerme.
Quizas te diga lo que siento con una mirada. No se decirte cuanto te quiero, pero te lo voy a demostrar. Es mi manera de amar. Mirarte, estar ahi. Hablando, riendome, sonriendo, quedandome callada. Alegrandome con vos, llorando si es necesario.
Puedo mirarte y contarte los lunares. Perderme y volver a empezar. Mirarte a los ojos y sostener la mirada.
Sos todo lo que soñé. Y en poco tiempo, dejaste tu marca. Ya no soy la misma. Puedo decir que ahora me conozco amando y dando lo mejor de mí, eso que Dios me dio. Puedo compartirlo con vos.
Dios me da la capacidad de amar. Y también es tuya. 💜

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