14 feb. 2017

14 de febrero

"Yo no quiero 14 de febrero, ni cumpleaños felíz"

O no como el mundo. No como los demás.
No quiero un 14 de febrero con flores y chocolates. Ni me gusta cumplir años. Detesto cumplir años. A lo sumo una torta, mi familia, y fue.

Y acá vendria una de esas ¿pero vos qué es lo que querés? Que aunque no sos el autor de esa pregunta (y esta es otra historia) sé que hoy puedo contestar.
En fin: hoy es "San Valentin". Comercialmente conocido como el día de los enamorados. Y en su esencia, la memoria de un mártir del que poco se sabe.
La historia cuenta que había un emperador en la antigua Roma que no permitía que los hombres se casen, porque sus mejores soldados, eran solteros. Simple: no se casaban, no tenian hijos, no eran padres de familia y no tenian otra responsabilidad mayor que servir al emperador (que en esa época eran casi casi como dios). Es decir, decreto del emperador= falso evangelio.
Y este tipo, Valentín, un sacerdote bastante valiente (para hacerle honor al nombre), celebraba el sacramento del matrimonio a escondidas de los jóvenes decididos a casarse.
¿A qué voy con todo esto?
Que el tipo se encontró con la verdad, con el querer servir a Dios (vivir en el Amor). Y así jugarsela. Por otros, pero principalmente por lo que Dios quería.
Y el querer de Dios abarcaba muchas cosas. Y este tipo tuvo la valentía de ir contra lo que la sociedad le proponía. Incluso aunque eso implique su vida, su querer (dudo que quiera que lo descubrieran y le cortasen la cabeza). Y eso es lo que quiero para nosotros. Que podamos caminar el querer de Dios, aunque eso nos implique morir.
En estos tiempos Dios no nos pide morirnos y todo eso. Si no, dar la vida. Hacer pequeñas entregas por el otro.
Jugarnos por el Amor. Y sostenernos. Aunque cueste, no veamos, necesitemos perdonarnos, volvernos, hacer silencio, dar nuestro tiempo, ceder por lo que el otro quiere.
Lo que yo quiero, corazon (ya no) cobarde, es que mueras por mi.
Y morirme contigo si te matan.
Y matarme contigo si te mueres.
Porque el amor cuando no muere, mata.
Porque amores que matan, nunca mueren.

Pd.: aguante Sabina

8 feb. 2017

Dia 4

Te extraño tanto que empiezo a dudar

6 feb. 2017

06/02

Otra vez te escribo. Quizás porque hay cosas que no me animo a decirte. Y porque sé que probablemente nunca me leas, a menos que se me antoje lo contrario.
Ya te extraño y ya necesito tus abrazos. Ya necesito mirarte a los ojos y no hablar, pero decirte todo.
Me cuesta usar palabras. Y expresar emociones.
Todavía no encuentro la manera convencional. Tampoco sé si quiero encontrarla. Solamente quiero que me entiendas, que sepas que me cuesta decirte cuánto te quiero.
Y aunque no sé decirlo, nada lo cambia.
Quizás quiero aprender a decirlo, porque el amor se multiplica cuando lo das.
Y en mis intentos, termino enojandome cuando no encuentro la manera. O cuando ni siquiera me lo permiten los gestos. Sé la facilidad que tengo para que las cosas sean 'todo o nada'
Pero no quiero darte todo de golpe. Sé que puedo asustarte. Y no quiero no darte nada y alejarte.
Quisiera decirte cuánto amo cada abrazo. Cada vez que hacés que mi día cambie con un mensaje. Cada vez que me miras cuando crees que no me doy cuenta.
Cuánto me gustan tus hoyuelos cuando sonreís. Y cuanto disfruto de estar con vos y que puedas confiarme tu interior.
Quisiera poder decirte qué tan hasta las manos estoy con vos.
Decirte que disfruto de mirarte manejar. O escuchar que cantas. Que disfruto de verte comer. Disfruto cuando te reís porque si. Y mucho mas cuando te reís conmigo.
Quisiera tener el coraje de decirte que te amo sin trabarme. Sin que me cueste. Decírtelo porque si, sin pensar. Decirlo porque es lo que siento.
Ahora que sabes que tengo sentimientos, poder expresarlos. Encuadrarlos en palabras. Aún escribiendo, siento que no encuentro las adecuadas.
Nunca le tuve miedo ni a la oscuridad, ni a las arañas, ni a las alturas, ni a esas cosas que todos los nenes le tienen miedo. Ni siquiera al hombre de la bolsa. Quizás sí a los ladrones. O secuestradores. Pero no a que me roben. Sí a quedarme sin nada. O a no ver más a mi familia. Es decir: le tengo pánico a la soledad, a que me lastimen. A que el otro ignore que tengo sentimientos. Y por eso siempre fue mas fácil esconderlos. Fingir que no siento nada. Quizás la vida también me fue haciendo fría. Y aprendí a alejar a los demás. Y no, no quiero hacerte eso.
Quiero que te quedes. Quiero darte todo este amor y que se multiplique, que siga creciendo. Que sepas que ya no tengo tanto miedo  y no quiero alejarte mas. Que sepas que ahora tenes una parte de mí. Que tenes mis miedos, mi sonrisa. Mis ganas de compartir la vida. Te quiero y ya nada puede cambiarlo.